La plata de los jubilados

Ignacio Copani - Agosto 2010

No soy amigo de las cuentas.
No soy eficaz para los razonamientos técnicos de la economía.
Pero puedo intentar comprender porqué una clase de políticos que en la cuestión de jubilados tienen menos derecho a hablar que yo de física termonuclear, propone lo del 82%.

Aburre mencionar la intencionalidad de limar al gobierno desde donde sea. Más aun sabiendo que en ninguna plataforma de los partidos de oposición figura esa medida como propuesta parlamentaria.

Es clarísimo que, como se ha explicado mil veces, es imposible en estos momentos financiar el monto anual que implica el pago del famoso 82. Y desde luego esa explicación tiene entidad porque la dan los funcionarios del modelo que incorporó millones de jubilados al sistema, les otorgó aumentos que varias veces superaron a las mismísimas subas de trabajadores activos y muchas etcéteras elogiables en temas previsionales.

Solamente en el mundo, Luxemburgo, un pequeñísimo estado de unos pocos miles de habitantes (talvez menos que el barrio de Caballito) y capital financiera mundial, puede darse ese lujo.

Humildemente pienso que hay algo más. Que el objetivo de impulsar al gobierno popular a un antipático veto, jugando con las ilusiones de nuestros mayores, no es el único.

Creo que hay una intención de fundar una especie de jurisprudencia económica en el espiral perverso del pensamiento de las derechas, que jamás han contemplado el espíritu solidario de los esquemas de recaudación y distribución.

Reclamando que toda la plata de la ANSES debe ir sólo a los jubilados, se dará vía libre a la lógica de que la plata de impuestos relacionados a la soja debe ir a los sojeros, la plata del petróleo a los petroleros y la plata de de la patente de un Rolls Royce debe distribuirse entre los usuarios de ese tipo de vehículos.

Y porqué no, con la msima simiente ideológica que algunos cruzados de la Lombardía u otros feudos del norte de Italia, propongan la independencia de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba o que Ramos Mejía deje de bancar al resto de barrios pobres, llenos de vagos del partido de La Matanza.

Cuando balbucean ante la pregunta puntual de cómo conseguir la guita y simplemente atinan a decir ¨la plata estᨠlo confirman..

Lamento que los compañeros del sector de izquierda que los acompaña no hagan este ejercicio de comprensión. Que aportando la idea de supuestas fuentes de financiamiento que ellos saben que son insuficientes y que solo sirven para declamar, no hagan más que embarrar la cancha, por un efímero abrazo triunfal, que abona nada más que a su estúpida y antipopular idea del ¨cuanto peor mejor¨.

 

Ignacio Copani